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Astronomía, ciencia que se ocupa de los cuerpos celestes del Universo, incluidos los planetas y sus satélites, los cometas y meteoroides, las estrellas y la materia interestelar, los sistemas de estrellas llamados galaxias y los cúmulos de galaxias. La astronomía moderna se divide en varias ramas: astrometría, el estudio mediante la observación de las posiciones y los movimientos de estos cuerpos; mecánica celeste, el estudio matemático de sus movimientos explicados por la teoría de la gravedad; astrofísica, el estudio de su composición química y su condición física mediante el análisis espectral y las leyes de la física, y cosmología, el estudio del Universo como un todo.

Algunas historias de los eclipses.

  • El ciclo de Saros, ciclo de la repetición de las características de los eclipses y que tiene una duración de unos dieciocho años, era ya conocido por los sumerios allá por el año 2.220 a.C. No fue necesario que se lo enseñasen los extraterrestres: Era una civilización enormemente científica y con una gran capacidad de observación y conservación de datos.
  • En 1504 Cristóbal Colón aprovechó un eclipse de Luna para obtener víveres de los nativos jamaicanos. Esta aventura ha sido repetida hasta la saciedad en cuentos, novelas, series de TV, películas, etc. con distintas variantes, como “Un yankee en la corte del rey Arturo”. Sin embargo, si a este genial navegante se le hubiese ocurrido intentarlo con los Mayas del Yucatán, otro habría sido el final de la aventura, como narra Augusto Monterroso en una de sus (geniales) fábulas:
  • Una expedición británica a Sudáfrica durante 1919 verificó de forma espectacular la teoría de la relatividad de Einstein (quien obtuvo su premio Nóbel por la descripción del fenómeno fotoeléctrico, no por la teoría de la relatividad).
  • El eclipse de 1860 fue el primero en ser fotografiado. Y ocurrió en España: desde Castellón lo fotografió el italiano padre Sechi, y desde Burgos el inglés Warren de la Rue.
  • También desde España se filmó por primera vez un eclipse de Sol. Fue en 1905, y la hazaña la realizó el gran astrónomo español Josep Comas i Solà. Por cierto, que este astrónomo fue el descubridor de la atmósfera de Titán, el mayor satélite de Saturno, hecho que han obviado los técnicos de la NASA en la última misión CASSINI a este planeta.

Tipos de eclipses.

Aunque ya se han mencionado las diferentes formas en que pueden aparecer los eclipses, conviene abundar en el tema algo más:

  • Eclipses totales: La Luna oculta completamente al Sol en algún lugar de la Tierra. La franja en que se ve como total es muy estrecha, entre 250 a 300 km, y recorre, de media, unos 12000 km (más de la cuarta parte de la circunferencia terrestre) en unas seis horas. La duración en un lugar de la totalidad puede llegar a los siete minutos, si bien lo normal es que no pase de dos o tres. El ancho de la banda en que el eclipse es parcial y no total puede ser de 7000 km (compárese con los 300 km de la totalidad).
  • Eclipses anulares. Si el tamaño aparente de la Luna es menor que el del Sol, en el cúlmen del eclipse queda un anillo de Sol sin tapar por la Luna, que da nombre a este tipo de eclipse. En este caso, el máximo puede llegar a durar más de doce minutos. Como antes, existe una ancha banda de la Tierra en el que se ve desaparecer al Sol de forma parcial.
  • De penumbra: Si en ningún sitio de la Tierra se da un eclipse total o anular, y sin embargo se ve desaparecer parcialmente al Sol. El efecto es similar a la banda de parcialidad de los anteriores.
  • Rasantes: En este caso, el eclipse es total o anular, pero casi es parcial. El cono de sombra de la Luna pasa rozando la Tierra. Se dan en los polos y son muy raros.

Haciendo un poco de estadística, sobre los 10774 eclipses que se produjeron o se producirán entre el año 2400 a.C. y el año 2526 d.C., o sea durante 4530 años, el resultado es una media de 2,37 eclipses por año, de los que:

 

Penumbra

35,2 %

Totales

26,6 %

Anulares

32,5 %

Mixtos (a la vez anulares y totales)

4,8%

Rasantes

0,9 %

Del siglo XIX al XXV, los más abundantes en eclipses serán el XXIII y XXIV con 248, y el más escaso el XXI, con 224.

El intervalo medio que hay que esperar para que por un mismo lugar pase una franja de totalidad es de unos trescientos años. Puesto que el último total o anular visto por esta zona lo fue en mayo de 1900 (recordemos que la franja de anularidad de este pasa muy cerca, pero no por esta zona), tendríamos que esperar otros doscientos años.

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