Algunos Eclipses Históricos

 

Un eclipse en el Románico: Soria, 3 de Junio de 1239.

Es curioso como España es desconocida para los españoles. Básicamente por que no hacemos turismo en nuestro propio país, o al menos no hacemos turismo que no sea de costas o de camping. Como sugerencia, las rutas, como la del Quijote; o la de las ciudades fortificadas entre España y Portugal, con especial mención a Ciudad Rodrigo; o el Paleocristianismo en España. Y también, como no, una ruta por las joyas románicas de Castilla y León.

Precisamente en Soria aparecieron, en la Concatedral de San Pedro y en las ruinas de la iglesia de San Nicolás durante unas operaciones de limpieza, unas inscripciones fragmentarias en las que se hacía referencia a un eclipse de Sol.

La Fundación Santa María la Real, Centro de Estudios del Románico de Aguilar del Campo (Palencia) investigó el origen de la inscripción, descubriendo que se trataba de una referencia al eclipse del 3 de Junio de 1239, que se empleó para datar el final de la construcción de San Nicolás.

Una vez establecida la fecha, fue posible buscar referencias en archivos. De ellas se destacan dos por lo opuestas:

Storie Florentina IV (Florencia, Italia):

El 3 de Junio, todo el Sol estaba oscuro a sexta hora y permaneció oscuro durante varias horas y el día se volvió noche y las estrellas aparecieron y mucha gente ignorante del movimiento del Sol y los planetas se maravillaron…

Chronicon Conimbricense III (Coimbra, Portugal):

En el tercer día antes de las nonas de Junio (3 de junio) en el mismo día en que Cristo murió, el sexto día de la semana (viernes) y al mismo tiempo que la oscuridad cubría la totalidad de la Tierra en la Pasión de Nuestro Señor, desde la hora sexta a la novena de la era de 1277 (1239), ocurrió una señal que nunca antes había sucedido desde la Pasión de Nuestro Señor hasta hoy. Era desde luego de noche entre la hora sexta y la novena y el Sol se volvió negro como boca de lobo y muchas estrellas aparecieron en el Cielo. Luego a la oscuridad de la noche le siguió que el Sol recobrara su brillo original.

Los eclipses de Antonio de Ulloa.

Allá por el siglo XVIII dos ilustres marinos españoles fueron nuestros más notables científicos de talla internacional: D. Antonio de Ulloa y D. Jorge Juan, Duque de Medina – Sidonia.

El primero, miembro de la Real Academia de Londres, observó el eclipse de 1778, durante el curso de una de sus travesías americanas, publicando una memoria titulada: El eclipse de Sol con el anillo refractario de sus rayos, la luz de este astro, vista a través del cuerpo de la Luna, o antorcha solar en su disco, observado en el Océano en el navío “El España”, capitana de la flota de Nueva España, mandada por el Gefe de Escuadra D. Antonio de Ulloa, y practicada la observación por el mismo general, con asistencia de otros oficiales de navío, el veinte y quatro de Junio de mil setecientos setenta y ocho. En dicha memoria se describe por primera vez de forma exhaustiva y correcta el aspecto de la corona “lunar”.

Sin embargo, no es de ese eclipse del que se hablará a continuación, sino de los dos que observó en Madrid en el año 1748, es decir, treinta años antes. Fueron estos dos eclipses uno de Sol, anular, y el otro de Luna. El eclipse de Sol había sido previsto y calculadas sus condiciones por Euler con gran precisión, por lo que existía cierta expectación entre los científicos europeos. La consecuencia de este eclipse fue que dos personas se decantaron por el estudio de la Astronomía, llegando a destacar en ella: Nevil Maskelyne y Charles Messier.

Aunque el estudio de Ulloa fue algo más superficial que el realizado treinta años después, logró ser publicado inmediatamente por la Royal Society. En dicho estudio parece que también participó el Duque de Medina – Sidonia, siendo ambos dos unos de los primeros españoles en observar y dibujar manchas solares.

Cuatro eclipses en España en 52 años:

Un auténtico récord. Más aún, tres de ellos ocurrieron en tan solo doce años. Incluso se podría sumar uno más: El 8 de julio de 1842 se produjo un eclipse cuya línea de totalidad atravesó España, Francia, Italia y parte de Austria, pero las condiciones de visibilidad en nuestro país fueron muy pobres. Este eclipse, y otro de 1851, cuya totalidad no pasó por nuestro país, fueron el origen de una disputa científica que todos esperaban resolver con el siguiente, el primero de nuestra especial cuenta:

Un eclipse total cuya franja abarcaba desde Santander a Castellón y que ocurriría el 18 de Julio de 1860. Durante este eclipse dos grandes astrónomos, el padre Sechi y Warren de la Rue obtuvieron las primeras fotografías de un eclipse.

El 28 de mayo de 1900 se produjo otro eclipse cuya franja entró por Las Hurdes y salió por Alicante, si bien su totalidad era muy estrecha, apenas 80 segundos.

El 30 de agosto de 1905 ocurrió un eclipse cuya totalidad era de 300 km y duraba tres minutos. Entro por la Coruña y salió entre Valencia y Tarragona. Este era un gran momento para la Astronomía española, lográndose por primera vez filmar este fenómeno. Lo hizo Joseph Comas y Solà, que también filmo el espectro cromosférico.

El 17 de Abril de 1912 se produjo otro eclipse que penetró por Oporto y salió por Gijón hacia Francia. La curiosidad de este eclipse es que en España y Portugal se observó como total, mientras que en el resto, a partir de Francia, se observó como anular. Éste fue uno de los escasos eclipses mixtos.

Y desde entonces hubo que esperar al eclipse de 1959, que atravesó las Canarias.

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