El 06-07-19 los miembros de ADA tuvimos la oportunidad de hacer una observación que hace mucho tiempo hemos querido realizar, pues el entorno de la Venta de Borondo es de los menos contaminados lumínicamente entre las poblaciones de Daimiel y Bolaños de Calatrava.

Fuímos invitados por la Asociación Cultural Venta de Borondo y Patrimonio Manchego, en una jornada que incluía una visita a la venta donde según la tradición fue nombrado caballero Don Quijote, y posteriormente tras haber disfrutado de la puesta de Sol, nosotros íbamos a ofrecer al buen numero de personas que se acercó una observación astronómica, la cual no empezó excesivamente bien debido a la gran cantidad de nubes que el cielo tenía a esa hora.

Tras unos momentos iniciales donde los asistentes pudieron disfrutar de la Luna que ya caía hacia el horizonte, pudimos dirigir los telescopios hacia el Sur, donde las nubes parecían querer abrirse para permitirnos ver Júpiter y tres de sus lunas. Siempre es agradable ver como la gente se sorprende al poder observar las dos lineas características de la superficie de este planeta y como te miran casi con cara de incredulidad cuando les dices que esos puntos que ven cerca del mismo no son estrellas, sino satélites naturales como lo es el nuestro. Pero si impactante es Júpiter, mas lo es Saturno, el cual, aunque con poca altura a esa hora en el firmamento, nos atrevimos a ver debido a lo cubierto que estaba el resto del cielo.

Todo un shock para mucha gente fue ver a la que es posiblemente la "perla" del sistema solar, con esos anillos que no dejan de fascinar a quien por primera vez se asoma a un ocular de un telescopio para observarlo, y de nuevo, cuando les dices que ese punto cercano a él no es una estrella, que es Titán, que incluso es mas grande que Mercurio y que ese sitio tiene lagos que no de agua sino de gas líquido, y que pudiera ser un buen destino como nuevo hogar para el ser humano en un futuro lejano, otra vez puedes notar en la gente lo que fascina la primera vez que miras por un telescopio.


Pero lo mejor estaba por llegar. Cuando el cielo se despejaba y M13M57 y algún objeto mas deleitaban a nuestros invitados, dos bólidos aparecieron en la bóveda celeste, el primero de ellos largo y con una fragmentación en dos trozos anaranjados que arrancaron aplausos, y como colofón, otro que dejo un estruendo para asombro de todos los que se encontraban allí. Las nubes nos lo pusieron difícil al inicio, pero el cierre de observación fue sublime.

Aquí os dejamos algunas fotografías.

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